12/15/2002 Sermon by Rev George Stillman

Padre Eterno
Isaías 9:6; 53:5-7;  Mateo 1:23


 

          Esta mañana continuaremos con la serie de sermones de Adviento. Hemos estado estudiando los nombres de Cristo que se encuentran en el Antiguo Testamento en el libro de Isaías:

          “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6

          Isaías era un profeta en Judea, unos siete siglos antes de Cristo. Y si lee el libro de Isaías, se dará cuenta de que Dios se revelo a Isaías, no solo en estos nombres, pero en muchas otras cosas sobre el Mesías.  Por ejemplo, en el capitulo 53, encontramos el pasaje conocido que predice la muerte de Cristo en la cruz, la muerte por mediante la cual pago por nuestros pecados:

          “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.  Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”. --Isaías 53:5-7

          Comprendió eso? “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.  El fue nuestro substituto.  El murió en nuestro lugar.  Su muerte pago el precio por nuestros pecados; todos nuestros pensamientos malignos y las palabras y acciones.  Simplemente, Dios se castigo a si mismo en vez de a nosotros.  Y por tanto, podemos tener perdón por nuestros pecados y la vida eterna, por fe en Cristo.  Esa es la promesa y esperanza del evangelio; tanto para nosotros que buscamos a cristo, como para aquellos de los tiempos antiguos que esperaban a Cristo el Mesías.

          Como mencionamos la semana pasada, por los nombres que se mencionan en Isaías 9:6, el profeta pone en claro que el Mesías no seria un hombre ordinario.  No seria un político o líder militar; o el rey de una dominación terrena, o un general que guiaría a su gente a una conquista sobre las naciones de este mundo.  Y mucho más que un común maestro o profeta; había habido docenas en esos tiempos en la historia de Israel.  No, el Mesías seria absolutamente único; algo que jamás se había visto en la historia del mundo.  El seria Dios hecho carne, Dios hecho hombre.  Dios, con todo su poder y majestad, con su sabiduría y gloria; sin embargo se revelo en la persona de un ser humano.  El evangelio de Mateo en el Nuevo Testamento menciona este punto en su propia versión con la historia de la Navidad:

          “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su         nombre Emmanuel que traducido es: Dios con nosotros”. Mateo 1:23

Eso es lo que fue Jesús.  “Dios con nosotros”.  No Dios por ahí en algún lugar, detrás de algunas fronteras en el universo, pero Dios aquí, en medio de nosotros.  Dios caminando entre nosotros como una persona de carne y hueso.  Y eso es lo que significa el titulo “Padre Eterno”.  Veamos este versículo una vez más:

          “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. Isaías 9:6

          Al referirnos al Mesías como “Padre Eterno”, Isaías alude al hecho de que el seria Dios.  Recuerden que la gente que recibió su profecía primeramente fueron judíos, no tenían el concepto de la Trinidad.  Ellos no entendían a Dios siendo uno y Tres al mismo tiempo: Una divina esencia en tres personas iguales; Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.  Ellos solo conocían a Dios como Padre.  Así que cuando Isaías identifico al Mesías como “Padre Eterno”, el se estaba comunicando en la única manera que podían entenderle que el Mesías seria Dios hecho carne.  Dios seria su salvador.  Dios seria su mensajero. Dios seria su rey.  Y cuando vino Jesús, cuando creció y fue hombre y empezó a enseñar, el dio a conocer que esto era el.  Por ejemplo, cuando estaba hablando con los Fariseos el dijo:

          “Yo y el Padre uno somos”—Juan 10:30

Pueden recordar que esta declaración casi lo lleva a morir apedreado por blasfemia.  Y en otra ocasión cuando Jesús estaba hablando con sus discípulos, encontramos esto:

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.  Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.  Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.  Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 

 

          Quien ha visto a Jesús ha visto al Padre, porque Jesús revela a Dios.  Y el único que puede revelar a Dios es Dios.

          Como lo dice en el libro de Hebreos:

          “El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder… Mas del Hijo (Dios) dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo;  Cetro de equidad es el cetro de tu reino.” Hebreos 1:3 y 8

          La Traduccion nueva lo pone de este modo: “Todo sobre el representa exactamente a Dios”.  En otras palabras, no hay nada que sea verdad sobre Dios que no sea también verdad sobre Jesús.  Isaías llama al Mesías “Poderoso Dios” y “Padre Eterno”.  Mateo nos dice que el bebe que ha nacido es “Emmanuel, Dios con nosotros”.  Jesús se identifica a si mismo como Dios el Padre.  Y Dios mismo, hache en Hebreos lama a Su Hijo, “Dios””.

          Entonces que? Porque es importante para nosotros, la gente en este cuarto, que estamos tratando de seguir a Cristo, o tal vez estemos considerando empezar a seguirle – cual es la diferencia?  No somos profesores académicos; no pasamos nuestro tiempo libre argumentando nuestros puntos de teología.  Queremos información que podamos usar, sabiduría y conocimiento que nos ayuden a pasar el día, que nos ayude a vivir una vida que valga la pena, productiva, que honre a Dios.  El estrecho sobre el Creador y sus criaturas es tan vasto; la distancia que separa lo infinito de lo finito es tan inmensa, que solo alguien en su propia persona puede unir deidad y humanidad puede unir verdaderamente a Dios y al hombre.  Solo uno que es ambas cosas, Dios y hombre puede unirlos ahora y para siempre.  Solo Jesucristo, que en si mismo comían divinidad y humanidad, puede ser el puente.

          “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” –Juan 14:6

          “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12

          Segundo, la deidad de Jesús es importante porque significa que todas sus promesas serán cumplidas.  Todo lo que dijo que sucedería, sucederá.  El tiene el poder de hacer lo que dijo que haría.  El es Dios, y sus propósitos no cambian.  “Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre”. Hebreos 13:8

          Y esto nos lleva a la otra parte del nombre “Padre Eterno”.  Cristo es eterno, para siempre, sin principio ni fin.  Escuchen estos pasajes que hablan de la existencia eterna de Cristo:

          “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Este era en el principio con Dios.” – Juan 1:1-2

          “Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.” – Juan 8:58

          Como nos ha sido recordado en los últimos meses, nada en este mundo durara para siempre: Las compañías de tractores en un tiempo eran un pilar en la economía de Milwaukee.  Miles de hombres y mujeres pasaron sus vidas ahí como obreros, trabajadores de oficinas y ejecutivos.  Estos trabajos ya no están no quedo nada sino un montón de escombros para que los abogados se peleen sobre eso.  Si usted no ha pasado por esta situación, probablemente conoce a alguien que esta en esta situación; alguien que pensaba que tenia un trabajo seguro pero de pronto se encuentran desempleados y leyendo los clasificados en los periódicos.

          Negocios y corporaciones no duraran.  Los gobiernos y reinos no duraran.  Ni siquiera la gente durara.  No importa que tanto te amen tus padres, no importa que tanto te cuide tu esposo o esposa, si vives muchos años, llegara el día.  Mi suegro murió hace unos cuantos años, unos pocos meses antes de que se vio forzado a internar a mi suegra en un asilo por causa de un infarto.  Ellos habían estado casados por cincuenta y cinco años y después por causas de alzheimers ella empezó a dejarlo, poco a poco, hasta que llego el día en que ya no lo reconocía.  Ya no tenia recuerdo de los años que habían pasado, la hija que habían criado, la vida que habían vivido.  Y a pesar de que el amor que le tenia jamás se minimizó, eventualmente el la dejo también.  Predique esto en el funeral de el, y después en el de ella.

          Pero Jesús es diferente.  El como Dios promete en Hebreos 13:5 “Nunca te dejare, y nunca te abandonare”.  Es por eso que es importante la eternidad de Jesús.  Es por eso que nos importa que Jesús jamás cambiara y nunca dejara de existir.  Porque esto significa que todas las cosas buenas que El es para nosotros siempre lo será.  El siempre será nuestro proveedor, nuestro protector y nuestro salvador.  Jesucristo siempre guarda sus promesas aun cuando otras personas no pueden hacerlo. 

          Segundo, nuestra gloria será eterna.  Cuando regrese Cristo, El será transformado a algo mas maravilloso que podamos imaginarnos y nuestro nueva vida, gloriosa jamás terminara.

          “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” – 2Corintios 4:17

          Tercera, el amor de Dios y su bondad para con nosotros son eternos.  Nunca terminaran. 

          “Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia… Y haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien…” Jeremías 31:3, 32:4 

 

“El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos…”—Deuteronomio 33:27


          Y finalmente, será nuestra salvación eterna.  El castigo de Dios y el enojo y la furia se extinguieron completamente con la muerte de Cristo en la cruz; para que aquellos que están en Cristo no habrá juicio o condenación.  La actitud de Dios para con nosotros no es mas que amor y bondad solamente.

          Nuevamente, que diferencia hace?  Nos da una perspectiva. Como escribe Pablo en 2Corintios 4:18 “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 

          Me entiende? No importa por que estamos pasando, sufrimiento o decepción; dolor o pesar; confusión; no importa como nos trate la demás gente; o que hayamos visto nuestros sueños realizados o nuestras mas altas esperanzas destrozadas en mil pedazos – no importa lo que nos traiga esta vida, podemos tener paz y contentamiento.  Porque sabemos que todo en este mundo es temporal.  Y pronto pasara.   Pero nuestra vida en Cristo es para siempre.  El es eterno; el jamás morirá y tampoco nosotros.  Y su amor para con nosotros –su bondad, su compasión—jamás terminaran.  Somos su gente y el es nuestro salvador, ahora y para siempre.

          Durante la época navideña, tendemos a enfocarnos en el milagro del nacimiento de Cristo.  Los pastores, Ángeles y reyes magos.  La madre dando a luz en el establo.  La belleza y la inocencia de aquel bebe en el pesebre.  Y es apropiado que así lo hagamos.  Pero también necesitamos recordar porque fue que vino Cristo, porque tuvo que venir.  Porque la humanidad necesitaba un salvador.  No solo como un buen ejemplo moral.  No solo como un maestro sabio.  No solo como un líder religioso.  Necesitábamos un Salvador porque nuestros pecados nos separaban de Dios, nuestro creador. Y la  pregunta que quiero dejar esta mañana es “Ha recibido usted a Cristo como su Salvador?”  Ha entregado su vida a El?  Esta confiando usted en el en este momento, cada día para guía y fortaleza y sabiduría?  Si no, porque no lo hace en este día?  Que mejor tiempo que la Navidad para conocer a quien es el centro de esta temporada?  Y bien?




   

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